lunes, 7 de junio de 2010

ALMORRANAS

ALMORRANAS
Es la acepción vulgar de la afección hemorroidal. Cuando una persona desea que otra padezca de hemorroides ha de quemar sus heces en el mismo lugar donde ésta ha efectuado la defecación. Se emplea comúnmente como venganza hacia a aquellas personas que hacen sus necesidades al aire libre en propiedades ajenas.MATAGALLOS LÍJAR MAYO 2009 
Para curarlas, existen diversas fórmulas: una de ellas consiste en aplicarse agua hervida con sal, jabón casero y un poco de aceite (Taberno).También la corteza de tocino de cerdo aplicada localmente tras lavarse con una infusión de malvas, resulta útil. Trituradas las hojas y espigas de cantueso se cuecen y se hace una cataplasma que se aplica sobre las hemorroides. El agua resultante de cocer matagallos, a veces mezclado con tomillo en lavados mañana y noche se emplea también en ésta afección. La llamada cebolla albarrana, cebolla “almorrana” o “almorrano” es considerada planta útil para esta enfermedad en el campo de Níjar. Un ramo de “agricas” o vinagreras se machaca en un mortero y se aplica sobre las hemorroides.

ERISIPELA

ERISIPELA

De eritros: rojo y pela: piel La erisipela, pronunciada “resipela”, “desipela” o “decipela” (Líjar)” es el nombre que reciben determinados procesos dermatológicos que guardan cierto parecido con la enfermedad del mismo nombre y que tienen en común que cursan con calor, dolor, rubor y prurito (sobre todo el rubor).Es un proceso muy temido porque cualquier herida pequeña y superficial se puede “resipelar” con consecuencias graves. Ya lo dice el refrán: “Como decía mi abuela, la “resipela”, si no mata, pela”.

MALVAS,BENIZALÓN,MAYO 2010
 La persona que tiene “gracia” para curar la erisipela no es necesario que sea curandera profesional. A veces, solo posee la virtud para curar esta sola enfermedad.
El proceso de curación es el siguiente: se cogen nueve hojas de malvas (en Fernán Pérez-Níjar, hay uno que la cura con hojas de pámpano de las parras y en el mismo campo de Níjar se sustituye por olivarda) y nueve días seguidos. Las hojas las sostiene el curandero en la mano derecha, mientras dice:

“Cuando Jesús andó por el mundo    
                                                                                            
Se encontró la rosa venenosa
y le dijo:” ¿Quién eres tú?
--Yo soy la rosa venenosa
que enciende la sangre y quebranta los huesos
--Si eres tú eres la rosa venenosa
que enciende la sangre y quebranta los huesos,
Te mandaré fuego del cielo que te abrase.
--No me mandes fuego del cielo que me abrase
Mándame bendecir por tres veces”

Entonces la curandera o curandero hace la señal de la cruz con el manojo de malvas sobre la parte del enfermo afecta de erisipela, rezando a continuación un credo y una salve. La oración, las bendiciones y los rezos se repiten hasta tres veces. Posteriormente se coge una tijera con la mano izquierda y se va cortando el manojo de malvas (hacecillo que puede cogerse con una sola mano) hasta darle una forma redondeada al tiempo que dirigiéndose a las malvas se va diciendo:

“Te corté el pico, (dan un corte y una vuelta al manojo)
Te corté las alas (otra vuelta a las malvas)
Te corté el corazón (otra vuelta)
Te corté las entrañas (otra vuelta
Una vez hecho esto, el resto de las malvas que han quedado sin cortar se han de poner en un lugar donde nadie pueda pisarlas. Cuando las malvas se sequen, la erisipela quedará curada (Campo de Níjar)
En el Taberno, se recoge el siguiente rezo variante:

Cuando mi señor Jesucristo
iba por el mundo
Se encontró a una mujer
a quien dijo: ¿Quién eres tú?
--Yo soy la rosa venenosa
que quebranta los huesos
y corta las alas
Yo te mandaré
mi Señor Jesucristo
que te queme y ahogue”
En Tahal se cura con flor de “saúco” y malvas.
En Líjar con “beleño” que se cuece y se lía en un trapo, poniéndose sobre el lugar donde se localiza la “decipela”, según el siguiente testimonio oral: “Para curar la erisipela, se cuece el beleño, se corta un “trocico” se le hacen unos “agujericos” y aonde está la erisipela se pone (Líjar-Panzica) Lo mismo se hace con el saúco (Líjar)
En los Vélez (García Sánchez, 2000) se recoge la ceremonia con un tallo de saúco que se pasa sobre la lesión, santiguándose mientras se dice:

“Iba nuestro Señor Jesucristo
por un camino
se encontró a una mujer
que de colorado viste
de colorado calza (La lesión eripelosa es roja)
Di mujer quien eres
Soy la rosa maldita y patiñosa
que te quebranta los huesos
Y chupa la sangre”
Se rezan un Padre nuestro y un Ave María, tres veces. El enfermo tendrá mientras tanto en sus manos tres hojas de saúco.
En Turre se recoge el siguiente ensalmo (Grima, 1994)

“Cuando la virgen María
por el mundo andaba
por el mundo “andó”
se encontró a una mujer
que de colorado vestía
de colorado calzaba
y de colorado era
el cabello que llevaba.
Y le dijo:
tú eres la rosa venenosa, ponzoñosa
que chupa la sangre y quebranta los huesos
Te mandaré el fuego de Nuestro Señor Jesucristo
para que te quemes, para que te abrases
con mis cinco dedos y mi mano llana
derecha has quebrao
como la sal dentro del agua
--¿Qué corto?: ¡Maldita erisipela!
el pico, el ala, las piernas,
para que no pueda volar,
Y la malicia que llevas para adelante
se te vuelva para atrás”

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Obsérvese la similitud a la vez las variaciones entre los ensalmos del triángulo cultural: Zona de los Vélez, zona de Mojácar (Turre) y Campos de Níjar.
Nótese además la simbolización de la enfermedad cuyo principal síntoma es la rubicundez de la piel en una persona vestida de rojo: la enfermedad: eritros: rojo, “una mujer que de colorado vestía etc...Tan roja que hasta su cabello era rojo. Lo rojo se combate con lo rojo. El fuego es rojo. En este caso el poderoso fuego de Jesucristo, el máximo poder entre todos los poderes.
Se emplean: determinadas plantas como la malva planta herbácea muy común qua a veces se emplea como emoliente en forma de cataplasmas para reblandecer toda clase de abscesos y forúnculos, así como en la mastitis, que por sí misma no es excesivamente curativa por aquello de “Si te curas con malvas, mal vas”; las hojas de parra, el saúco y el beleño (esta planta muy mágica persiste en Tahal y en Líjar) el fuego, el rezo, la oración, la invocación divina a Jesucristo. Se invoca también a una planta mágica imaginaria: la rosa venenosa (rosa maldita y “patiñosa” y en Turre “ponzoñosa”);también un ave que produce o evoca la enfermedad y a la que se le corta el pico y las alas con las tijeras, con cuyo corte, se suprime el mal simbolizado en el pico y las alas del ave productora del padecimiento, que ha de rematarse cercenándole el corazón y las entrañas con la señal de la cruz y las oraciones cristianas más poderosas: el credo y la salve.
La enfermedad cura por disipación y transferencia a las malvas o al saúco que en este caso recogen el mal para que dentro de ellas muera por consunción transferencial.
En la ceremonia de la erisipela se lleva a cabo una conminación expulsatoria por invocación de un ser más poderoso para que el productor del mal, salga, huya o se traspase a otro sitio, en “nombre de tal” que te puede, que te gana, que te destruye, que te corta las alas venciéndote, para que no puedas volar (seguir actuando).La vis morbis al recibir la acción de otra más hostil o mas poderosa, desaparece o se neutraliza. Con las maniobras y rezos se pretende contener, comprar, engañar o aplacar los poderes y afectos sobrenaturales y sacar y arrojar fuera a los espíritus y a las fuerzas malevolentes

domingo, 14 de febrero de 2010

CARNE CORTÁ

CARNE CORTÁ

Se llama “carne cortá” o “carne desprendía”, al magullamiento y equimosis (a veces tendinitis o pequeñas fisuras) que se produce en las partes blandas a consecuencia de un traumatismo. Al enfermo se le despega la carne del hueso a causa de un golpe (Vélez Rubio; GARCÍA SÁNCHEZ; María Isabel (coord.): Creencias terapéuticas en Vélez Rubio, en Revista Velezana, nº 19, año 2000, pp.195-202).
La carne cortá se reza para que se una al hueso de la que está desprendía.
El síntoma principal es el dolor difuso y alguna equimosis o inflamación También cierta impotencia funcional.
Para su tratamiento se enciende la “lumbre” donde se coloca una sartén, en la que se vierte la cantidad de agua a una taza (en el Taberno es una olla o puchero) a la que le falte un “poquico”.Esta misma taza se pone “boca abajo" sobre el agua de la sartén puesta al fuego y encima de la taza unas tijeras en cruz. Mientras tanto ha de pronunciarse por parte de los especialistas en rezarla (curanderos no profesionales que cada comunidad, pueblo o aldea posee) el siguiente ensalmo:
“Fulanito de tal (nombre de la persona
afecta)
esta “carne cortá”te voy a rezar”

Cuando el agua comienza a calentarse se sigue “rezando”(Es otra fórmula de diagnóstico- tratamiento que conlleva a que si no da resultado es que no es “carne cortá” (Es un diagnóstico “exjuvantivus”)

“Si tienes (Fulano)
la carne cortá
te voy a rezar
Si tienes la carne cortá
que se vuelva a su lugar” (El agua)

Y con la mano, se hacen tres señales de la cruz sobre las tijeras.
El ensalmo se repite tres veces. Coincidiendo aproximadamente con la tercera repetición del rezo, el agua comienza a hervir. Entonces se dice que efectivamente el enfermo padece efectivamente de “carne cortá”. El agua “silva”, metiéndose rápidamente en al taza vertida sobre el agua hirviendo. Si por el contrario el agua que hierve, no se introduce en la taza, el enfermo no padece de “carne cortá”.Si el diagnóstico es positivo, el curandero procede durante un cuarto de hora aproximadamente a efectuar masajes con los dedos mojados en su propia saliva, sobre la parte afecta. Así se sanaría.
En el área II (Hortichuelas –Níjar) se puede curar la “carne “cortá” con “pasás” de agua sal.
En Taberno, la oración que se reza es la siguiente:
“En las viñas de Adán
tres ángeles la cuidaban.
Tres cavan y tres labraban,
y los tres carne cortaban
Santísima Trinidad
si es “carne cortá”
que se vuelva a su lugar”
Cada tres veces repetidos esta jaculatoria, ha de rezarse detrás un padre nuestro, y al terminar las tres jaculatorias, un credo.
También el Taberno tenemos otro rezo:
“En las viñas de Abraham
tres podaban
tres cavan
tres labran
tres la carne cortada curaban
Juan Gaspar y Baltasar,
que a la persona o animal
este dolor han de quitar”
Cada tres veces, un padre nuestro y un ave Maria.
En las Bocas de Oria
“Por aquí pasó Cristo
antes que el mal fuera visto,
venían tres ángeles detrás
Juan y Gaspar y Baltasar
El mal fue visto,
muera el mal y viva Cristo”

Paraje de Mojácar


En Mojácar se conoce el siguiente rezo:
“Cuando Jesucristo
por el mundo andaba
desnudo vestía
de “colorao” calzaba
Una mujer se encontró
una mujer se encontraba
¿Dónde vas bicho venenoso?
a comérme los huesos de (...nombre del enfermo)
Pues no te los comerás
Que con mis cinco deos
mi mano llana
te “deshacerá”
como la cal en el agua”

En Vélez Rubio (García Sánchez, 2000) refiere dos formas de curar La carne cortá:

Al igual que arriba se colocan las tijeras, la sartén y la taza boca abajo y se pronuncia el siguiente rezo:

“A la viña del Señor entré
nueve ángeles me encontré
tres podando, tres labrando,
tres carne cortá curando
Si tienes carne cortá (nombre del enfermo)
en (zona afectada)
en el nombre de la SantísimaTrinidad
se le cure.
A continuación se rezan un Padre Nuestro, un Ave María y Gloria (3 veces) y en el momento que la sanadora nombra al enfermo, con la mano abierta bendice las tijeras a modo papal, haciendo tres cruces sobre ella. Apaga el fuego, y dependiendo de la cantidad de agua que ha pasado a la taza el resultado es más o menos efectivo y la magnitud del mal es más o menos grande. Si el agua no pasa a la taza, no sería carne cortá.
La otra modalidad descrita para Vélez Rubio consiste en que el curandero hace cruces sobre la zona afecta mientras dice:
“Sea por siempre bendito y alabado
el santísimo Sacramento del altar
La gran reina de los ángeles
María Santísima concebida
sin pecado original.
Tu primer instante
nuestro ser natural. Amén (nombre del enfermo)
bardao/a de carne cortá.
Tres cortando, tres orando
y tres carne cortá curando
y Dios sobre todo”
Se rezan acto seguido tres padrenuestros y tres avemarías. Se reza por la mañana y por la tarde, un numero impar de días.
En Albox. tras el rezo, la curandera se queda con un mechón del pelo del enfermo, para seguir rezando cuatro o cinco días más, estas veces ya sin la presencia del enfermo. A los pocos días se quita el “maullao” (Albox, 1992)
En Turre ha de rezarse nueve veces la siguiente oración (GRIMA, 1994):

“Al huerto de Jesucristo entré
y con tres me encontré
Tres curando
Y tres la carne cortando
A (nombre del enfermo) le reza por el dolor de hueso
por carne cortá, por clase otra más
con mis cinco dedos, con mi mano llana
deshecho se vea
como sal en el agua”
Se reza esta oración los días necesarios para la completa curación, con la condición estricta de que en la cura no debe mediar ungüento o medicamento alguno.
En Taberno me cuentan una anécdota en la que los médicos del Hospital de la Inmaculada tuvieron que volver a fragmentar una fractura mal consolidada, a la que achacaron que la excesiva consolidación anterior, era a causa de que al enfermo le habían rezado la “carne cortá”: “si no le hubieran rezado, no hubiera curado tan bien”.
Vemos cierta duda diagnóstica, interviniendo en un espectro curativo de tres males distintos: la carne cortá, el dolor de hueso y otro proceso inespecífico.
El sanador acaba como ocurre en el mal de ojo y en la “tericia”, con el mal transferido a sí mismo y enfermando con el dolor traspasado. Siente daño, dolor, le lloran los ojos y bosteza.

Tenemos en la cura empírica de la “carne cortá”: como instrumentos curativos: una taza, que no deja de ser un recipiente prehistórico, argárico o neolítico, romano, árabe, moderno. El agua. El fuego, el calor. Un rezo que en este caso no invoca a elementos cristianos o cristológicos. Una oración pagana en la que se añade una señal de la cruz (elemento cristiano o tal vez también precristiano?).Unas tijeras, elemento de la edad de bronce o de hierro; a éstas se les conjuran con bendiciones. Se procede a la extracción del mal por el fuego y el agua hacia un recipiente que nos hace ver en el vapor al espíritu de la enfermedad. Y por fin el empleo de un procedimiento empírico(los masajes), pero efectuados con otro elemento curativo de carácter humano y orgánico: la saliva. También la sal, como elemento telúrico. Se invoca a la Santísima Trinidad para que nos proporcione el diagnóstico y la cura al mismo tiempo. Es una forma de diagnosis y terapéutica conjuntas. Se emplean las tres jaculatoria católicas más conocidas: el padrenuestro el avemaría y el credo. Elementos bíblicos: parajes bíblicos o legendarios laborados por ángeles o arcángeles y el paraíso, el que está entre las paredes de Babilonia: “las viñas de Abraham”,”la viña del Señor que aran los ángeles”. Nombres míticos actualizados en el Nuevo testamento: Juan, Gaspar y Baltasar evocan a los reyes Magos pero en esta caso son seres remotos, arcangélicos. Cristo es el vencedor del mal. También el Señor. La Virgen María ocupa un lugar más secundario. Un elemento puramente católico se ve en el rezo de Vélez Rubio es el Santísimo Sacramento del Altar, moderna adquisición de la liturgia católica. Los números son el tres y el nueve. El tres simboliza la Trinidad, el nueve: tres veces tres, es la perfección de la perfección Los días son impares .Lo impar es lo masculino, lo par lo femenino.http://www.lulu.com/content/libro-de-tapa-dura/la-medicina-popular-en-almer%c3%8da/4748171

martes, 9 de febrero de 2010

LA TERICIA

LA TERICIA


Se engloba bajo esta denominación, a una serie de síntomas correspondientes a procesos de tipo anémico o hepático (hepatitis viral, ictericias obstructivas, clorosis, anemia hemolítica, incluso depresiones nerviosas etc.) que cursan predominantemente con palidez, astenia, ictericia, cambio de carácter, “decadencia”y otros síntomas. No siempre la ictericia es el síntoma principal. Hay “tericia” sin ictericia. En Benitagla se afirma que el principal síntoma de la “tericia” es que se “aburre el pan”. Para otros sería consecuencia de un “derrame de hiel”, consecuencia de sustos, de anorexia o de malas digestiones. La terapéutica principal es “mirarla”.
La sintomatología de la “Tericia” es descrita con singular maestría por el poeta Sotomayor que da magnífica lección de la Medicina Popular almeriense, en uno de sus poemas:

LA TERICIA



Nadie sabe afijo
que es lo que l`entrao

..................................

se l`entarquinao (Entarquinao: Lleno de lodo los bancales (Escobedo), La misma acepción en Murcia. Aquí en el Almanzora :ponerse la piel del color del tarquín O sea, afecta de palidez o ictericia)
su color de fuego
s`ha perdío del pago
s`ha ío de su boca
su risa y su canto,
--y los días enteros
se pasa llorando.
Su madre nos dice
cuando apreguntamos
q`es mal de tericia
lo que l`ha mudao.

He recogido testimonios de esta afección en Benitagla, Líjar, Níjar, Taberno y Rambla de Oria. García Sánchez, 2000 la recoge para Vélez Rubio. Torres Montes (2003) habla también de ella.
El saber popular clasifica la “tericia” en “amarilla”, “verde” y “pasá”, en orden al pronóstico y a la gravedad de la misma, siendo la más leve la “amarilla”(ésta puede curarse con solo dos o tres sesiones). La “verde” no es mortal, pero responde poco a la terapéutica. La “pasá” tiene un pronóstico infausto y el sanador ante ella no “puede hacer ná” porque los familiares se han descuidado y han acudido tarde al curandero que la “mira”.Ni las medicinas que mandan los médicos hacen ya nada para esta afección “pasá”. La tericia amarilla puede perder su relativa benignidad y entonces agravarse y hacerse “pasá”o incurable. Torres Montes (2003) solo la diferencia en normal y pasá. En Oria se distinguen tres clases: “roja”, “amarilla” y “negra , en orden de gravedad. Una afección “negra” en el lenguaje popular del Almanzora es la de máxima gravedad .Por ejemplo se dice:”tengo un resfriao negro...”
Las personas que poseen la gracia para “mirar la tericia” y de este modo curarla, son curanderos no profesionales. Se trata de especialistas exclusivos en este mal. Generalmente son hombres (Taberno, Rambla de Oria, Níjar) al contrario de lo que suele ocurrir con los especialistas en otros males como el mal de ojo o la culebra que por lo general son mujeres. Estos hombres son una especie de “zahoríes” que tienen mucha “fuerza en la vista” o “fuerza en la mirá”, tanta, que pueden ver a las mujeres desnudas y por eso aciertan fácilmente el color de las prendas íntimas femeninas. Tal ocurría con “Joaquín el de la Tericia” de Níjar, que adquiere su apodo por la gracia adquirida para mirar esta afección popular. (Por la misma razón si no pagas bien al zahorí, éste tiene la facultad, de pasado un tiempo hacer que tu pozo se seque.)
Para la cura de este proceso parece ser que no existen oraciones. Solo se cura con la gracia o fuerza que el curandero tiene en la vista. Este sería portador de una dynamis curativa ante la cual, la vis morbis (fuerza de las enfermedades) es neutralizada por otra fuerza: la de la vista del curandero, la energía que éste tiene en la vista.
Cuando un enfermo acude a que el sanador le “mire”, si el médico le ha prescrito inyecciones, inmediatamente se las suspende; asegurando que las inyecciones son “contrarias” a la “tericia” o sea, son perniciosas para la afección. (Recuérdese que uno de los mecanismos más frecuentes de la transmisión de las hepatitis B y C, son las agujas de inyección). Los “curadores” que es imprescindible que estén en ayunas para “mirar” miran de forma atónita primeramente durante unos pocos minutos “fijamente” al paciente, al tiempo que realizan una pequeña anamnesis de sus males al enfermo y a los familiares que le acompañan, dictaminando muy pronto si de trata de “tericia” o el mal es otro. Si el diagnóstico es positivo, proceden a su clasificación según el grado de gravedad. Si el caso lo requiere, hacen sentar al paciente a unos metros del sanador que también permanece sentado y en silencio “mira” durante un cuarto o media hora al enfermo. Durante varios días el paciente tiene que acudir a ser “mirado”hasta que se encuentre completamente curado. Cuando la tericia está “pasá”, el curandero la reconoce “na más que verla” y su pronóstico como ya hemos dicho, en este caso es infausto.
La tericia ha de ser mirada un número impar de veces.
Se dice que los que “miran” la “tericia” sufren mucho: “se ponen muy malicos también ellos. Se ponen muy flojos, sufren mucho mientras miran”. Vemos que el procedimiento es una forma de curación “por transferencia” del mal del enfermo a la persona que lo cura, como ocurre en otras dolencias como el mal de ojo o las verrugas. Sobre el curandero ya citado del Campo de Níjar, Joaquín “el de la Tericia”, familiar de Paca la Coja, la novia de las “Bodas de Sangre”, anciano de más de ochenta años que curaba por los años ochenta del siglo pasado, oí decir:“ya está muy viejo, ya no mira. No quiere mirar porque se perjudican ellos. Se pone mu flojo cuando quita la “tericia”, se pone mu malo”.Así me hablaban de ese viejo que “ya no ejercía su virtud”. Ya el abuelo de este personaje al que llamaban el “Baldao”también miraba la tericia. Tenían una mata en la pared de la habitación, “que la tenían como sagrá”, “no la vayas a tocar a la mata”, decía. El padre curaba los brazos, las piernas, dolores, magullamientos, huesos...era muy bueno. Venía gente de muchos sitios a curarse. La nieta también sabe mucho de hechicerías”.
La mirada de éste sanador era “tan fuerte” como para absorber el mal que era transferido a sí mismo.
En la Garrucha de la posguerra curaba Andrés el de la Tericia.”Ante el paciente representaba una escena de contorsiones y gestos vesánicos y furibundos que supuestamente desalojaban el mal. Previo a cada ataque se tomaba una copa de licor que le servía su mujer .Venían a su consulta gentes de todo el contorno; tenía mucha fama. Curaba la tericia y el mal de ojo junto ala fábrica de hielo de Garrucha” (Siles Artés: “Una vida por libre”.Axarquía, 2004)
Cuando el curandero vivía cerca como ocurría con “Joaquín el de la Tericia” se hacía necesario por los vecinos hacerse curar como “tericia” algunos procesos que en otro lugar hubieran sido catalogados, por ejemplo, de mal de ojo o de “sol en la cabeza”. La existencia de un curandero cercano en medios rurales sin medios de transporte, condiciona adecuar el diagnóstico de muchas enfermedades populares en una sola, solo por la necesidad de que el enfermo sea tratado de alguna manera. Este sanador solo cobraba la “voluntad” Solo admitía lo que el enfermo quisiera darle en dinero o en especies, porque sino podría perder la “gracia”.
En la comarca de los Vélez se recoge también la “tericia”que ha de mirarse tres veces.
Quien sufre de “Tericia”debe salir al campo y buscar una mata de manrubio y dirigiéndose a ella decir:

“Buenos días manrubio
que te vengo a visitar
con una poquita de orina
y una poquito de sal”
El cantueso tomado en infusión nueve mañanas seguidas es bueno para la “tericia”
La Isabel la “Desmayá”vio a una de “tericia” y se puso ella también muy mala (Líjar, 1978)http://www.lulu.com/content/libro-de-tapa-dura/la-medicina-popular-en-almer%c3%8da/4748171

miércoles, 27 de enero de 2010

CULEBRA (Herpes zoster).

CULEBRA (Herpes zoster).

Se denomina en Almería como “culebra” culebrina” o “culebrilla usagre” al Herpes Zoster (recuérdese que en griego herpes significa culebra o serpiente) Es una afección muy común en diversas Medicinas Populares: Barriola (1952); Castillo de Lucas (1958); Ferrandiz Araujo (1974); Lis Quiben (1949); la tratan: Grima Cervantes (1994), García Ramos (1981y 1987), Checa y Molina (1997) y García Sánchez (2000).
Su curación por la medicina científica actual está aún por descubrir o al menos en entredicho, dado que se le ha señalado cierta relación con el cáncer (homorreticulopatias y neoplasias viscerales) y es evidente su respuesta a los procedimientos de la medicina Popular de tipo mágico.
Se define como unos granillos que pican y duelen mucho La afección cursa con dolor, “pinchonazos” y erupciones. Primero se “remueve” y luego se “recoge”.
La etiología popular afirma que la “culebra” se contagia a través de las ropas que se tienden al sol en el suelo a secar, próximas a las de otras de algún enfermo que padezca o haya padecido la enfermedad. También si sobre estas ropas tendidas pasa una serpiente reptando.

Diagnostico: Antes de proceder a su tratamiento las curanderas precisan si la afección es culebra o no lo es. A veces éstos sanadores confunden el diagnóstico para rezarlas y sacar provecho, y rezan procesos dermatológicos que no son herpes zoster.

Variedades: Las hay machos y hembras . La hembra es más fácil de curar, pero existe el peligro de que “para” (procree) otras culebrillas. El macho es más difícil de liquidar, ya que a veces se necesitan más de nueve días para matarlo. No obstante la culebra puede “reverdecerse” con los cambios estacionales (neuralgia postherpética). En Turre (Grima, 1994) se distinguen entre “culebrinas” y lagartos. En general en éste pueblo de les denomina como “bichos”. En Taberno a un paciente le dijeron: “tienes una culebra y a lado un culebrón”.

Evolución: Testimonio oral textual de Albox: “La bicha que he tenío comenzó oculta (herpes sine herpes). Luego parió cinco culebras. La bicha seguía mordiéndome. No es dolor, muerden con la boca. “Peazo bicho que me está comiendo. Si no me la rezo me muero. Si no las mato a las cinco que hubiera sido de mi” (Albox, 2006)









                                            Culebra “rezada” en Albox (2009)



Pronóstico: Se dice que cuando la “culebra” (herpes) junta la cabeza con la cola (recuérdese la distribución metamérica de las lesiones herpéticas), el enfermo muere. Se produciría una parálisis respiratoria en el supuesto herpes torácico bilateral.

Tratamiento: quienes curan las culebras son personas con saberes especiales sobre esta enfermedad que casi siempre son especialistas solamente en este mal. Hay constancia que en pequeñas comunidades como Líjar en la Sierra de Filabres (500 habitantes) cuando fallece la poseedora de la “gracia” para rezar las culebras, muy pronto, se crea por necesidad otra persona con la misma “gracia” para curar este mal. Muerta la tía Amalica, con 81 años en 1978, en 1980 ya hay constancia de que su sobrina, Amalia, con 58 años, reza las culebras. Esta Amalia, hasta estas fechas y cuando vivía la tía Amalica, solo rezaba las aftas bucales. Solo rezaba este mal menor de las culebras, para no entrar en competencia con su tía, la verdadera poseedora de la gracia y de una manera introductoria hacia el curanderismo mayor. Fue así necesaria la aparición de otra especialista ya que en el periodo de carencia, los enfermos de herpes habían de irse a otro pueblo a rezarse la culebra (en este caso a Chercos Viejo).Los procedimientos y oraciones curativos los han recibido de familiares o personas allegadas que a su vez los recibieron de sus abuelos o bisabuelos. Tanto es así que las mismas sanadoras de las culebras opinan que son rituales transmitidas desde los moros pero con oraciones cristianas.

El procedimiento curativo más popular en Almería es “escribirlas y rezarlas” o “deletrearlas”.Para lo primero se utiliza un lápiz de tinta, de los que hay que mojar con la lengua para que escriban y más modernamente un simple bolígrafo, con los que sobre la lesión se trazan diversos signos entrecruzados. También alrededor de las vesículas se escribe: “Jesús, José y María etc., dándole con el lápiz alrededor” y así “la culebra no pare”, o sea, “no cría hijos” Esto significa que la lesión sería única, no múltiple o ramificada.

En Alcudia de Monteagud para “rezarlas”se emplean varios ensalmos que la mayoría empiezan con la siguiente jaculatoria:

“El mal fue visto,
muera el mal y viva Cristo”

Tras estos ensalmos se rezan tres avemarías, habiéndose de repetir el rezo durante nueve días seguidos hasta conseguir la total curación de la lesión.

En la zona de los Vélez se escribe en la lesión y con tinta china o con alcohol y una pluma de ave (García Sánchez, 2000) a ser posible de pavo negro. Se escribe por donde la lesión progresa, para impedir su avance. El escrito se hace con la mano izquierda y hacia atrás, mientras se dice:

Buenas tardes, si es por la mañana y buenos días si es por la tarde

Herpe imperial
los pasos que das “p´alante”
se te vuelvan “p´atrás

Se va escribiendo alrededor de la lesión hasta llegar a la raíz de ésta. Se hacen cruces en el centro de la lesión con la pluma y la tinta, diciendo:

“Divino Cordero
que al mundo viniste
quita el mal
donde lo pusiste”

Después se espolvorea la lesión con polvos de talco o Talquistina. Se va escribiendo cada dos días y entonces se ve como la lesión se hace más pequeña. Así se va rezando hasta que desaparece.

En la misma área de los Vélez se describe otra oración tras escribir hacia atrás con pluma de ave y tinta:


Buenos días señor empeine caballar
vuélvase atrás que ya es de noche

(O que ya es de día si se escribe o reza por la mañana) Se reza un día por la mañana y al día siguiente por la noche, un número impar de días, casi siempre nueve. Cuando han acabado los nueve días, se reza una salve.

En Turre se considera muy importante saber donde está la cabeza de la “herpe” ya que por allí es por donde hay que atacarla para poder acabar mejor con ella. Hay herpes machos y herpes hembras que pueden aparearse y entonces la hembra pare otras culebras pequeñas que son los hijos a los que hay que eliminar también por el peligro de que se hagan grandes. Estas crías resultan también difíciles de eliminar por su profusión y facilidad para escabullirse. Se emplea en Turre una caña untada de yodo primero y después de tinta. Con esta caña (recuérdese que las culebras terrestres han de ser matadas con una “caña rajá”) se empieza a “quebrantar la cabeza”hasta continuar el proceso hasta la cola siempre en movimientos circulares(los círculos mágicos) y de fuera adentro, escribiendo sobre la culebra símbolos o letras. A esta oración se le llama “deletrear”la culebra. A veces en vez de tinta se emplea Vigencial, yodo o algunas plantas medicinales. En Albox se cura con manteca y polvos de talco (2009)

De la población de Chercos (Almería) es la siguiente pauta terapéutica: se fabrica una mixtura a base de vinagre de vino, pólvora, tinta y carbón de sarmiento de parra con la que se hacen unas cruces sobre la lesión pronunciando las siguientes palabras:

“El hijo del Arvellán
arando estaba;
su hija la Arvellana,
la merienda le llevaba.
Montes, riscos vide yo arder
y le dije:--Padre mío--
¿Con qué se apagará?
Con ceniza de sarmiento
y unto de sal
y no revercerá más”

(Es radical, oiga, me aseguraba el informante)

Observamos en la oración anterior los números tres y nueve, el color blanco y otros números nones. También diversas invocaciones a Dios a la Virgen y a los santos.

En Taberno y Oria se conocen las lesiones herpéticas como “culebrilla usagre”y su rezo es el siguiente:

En el nombre de las tres Personas,
Padre, Hijo y Espíritu Santo.
La hija de la Cerrilla
fue a lavar
y su madre
fue a llevarle de merendar.
--- ¡Madre!
¿Que es esto que en el cuerpo sale?
--Hija: la culebrilla usagre.
--¿Con qué sanará?
Con cenizas de sarmiento blanco
y mantequilla sin sal”

Esta oración se reza tres veces en cada sesión ceremonial. Se debe efectuar tres veces al día: mañana, mediodía y tarde (se evoca así, la resurrección de Jesucristo al tercer día). Siempre se reza en días nones. El ungüento se hace a base de ceniza de sarmiento blanco y manteca de cerdo sin sal.

En Níjar la rezan diciendo:


“María ave,
María ave,
María ave”

Y aplican sobre la erupción Talquistina (nombre comercial de unos polvos de talco antisépticos) así como tinta china (“se gastan hasta dos botes”)

En la zona de Vélez Rubio se describe la cura se hace a veces con manteca de cerdo y Talquistina o un ungüento a base de pólvora, limón y tinta china. Tras o mientras se aplica el ungüento se reza:


En el nombre del Padre
hijo y Santísima Trinidad
Tres niñas hay en Belén
una cose, otra hila
y otra pinchará
la culebrina de nuestra hermana (nombre del enfermo)

Se reza después un Padrenuestro y un Ave María, tres veces.

De los Vélez también es el siguiente rezo:

“Maldito sea el can (Maligno) (le escupe y reza un padrenuestro a modo de exorcismo)
Bendito el nombre de Jesucristo
(Hace una cruz, pues la culebra es el diablo)
Padre nuestro, avemaría y credo. Amén)

Solo se reza una vez cada sesión porque, explican, que “si se reza mucho se arrebata, se vuelve muy rabiosa y duele mucho más”.Hay que rezarlas lo justo. En la misma zona hay otro rezo muy similar al recogido en el Taberno:

“Bendito y alabado.
La hija de la vieja Regina
fue a lavar y le dijo:
madre, que esto que al cuerpo sale
Hija, la culebrilla usagre.
Y esto con qué se quita?
Con ceniza de blanco sarmiento
y manteca sin sal.”

Se repite tres veces esta oración y entonces se reza un padrenuestro y un Ave María La cura se repite hasta nueve veces. Al final, haciendo cruces se dice:

“La culebra fea,
curá se quea”

En Almería capital pasan una hierba por la culebra que la “mata” y la cura.

Es de señalar que en cada localidad existe al menos un “especialista” en rezar el herpes. Y por lo he constatado en numerosos pueblos de la provincia como una constante cultural muy definida (García Ramos, 1987)

La culebra puede ser una o dos. También macho o hembra. Ambos aspectos: sexo o paridad, solo lo distinguen los mismos que la rezan. El hecho de existir un macho y una hembra permite a las culebras aparearse y tener hijos que forman un “nio” de donde van creciendo y saliendo. Hay que localizar e identificar ese “nio” para atacándolo y eliminándolo evitar no resulte otra profusión de culebras primeramente pequeñas y después grandes (Albox, 2008). Para escribirlas se emplea también en la actualidad un rotulador y hay que rezarlas “antes de que pase viernes”.

En Albox se describe el siguiente procedimiento: Cójase un sapo y se pasa vivo nueve veces sobre la afección (Una vez para arriba y otra para abajo). Luego se cuelga en un árbol secándolo hasta que se muera. Se repite lo mismo con otros dos sapos (son tres).

Cuenta el informante que el primer sapo salió de la operación hinchado y “ardiendo como la lumbre”. El segundo sapo algo menos hinchado y caliente y el tercero menos. (Albox, 2002)
También en Albox una mujer de noventa años (año 1992) sabe un procedimiento que dice haber aprendido de sus “bisabuelos”.Se trata tanto de una “autorrezo” como de un procedimiento para “rezar” a los demás:

“Gloria al padre
Gloria al hijo
Gloria al espíritu Santo
por los siglos de los siglos
Gloria al espíritu Santo”

Esto se va diciendo mientras se hacen cruces sobre la lesión con hojas de olivo.

“Maldita secuela
que picas y matas
yo te mandaré
de Nuestro Señor Jesucristo
que te corte las uñas
que no puedas “arruñar”
que te corte el pico
que no puedas picar
que te corten las alas
que no puedas volar
que te quemen y que te abrasen
que te deshagas como la sal
en el agua

Esto se reza nueve veces y luego se queman las hojas de olivo.

Durante la curación de la culebra el enfermo no puede beber leche, ya que la leche fomenta el crecimiento de la culebra dado que esta “se amamanta de leche”.Tampoco los enfermos deben comer huevos.

Sobre el tema de la curación popular del herpes cabe señalar la hipótesis aventurada de que, si desde milenios y en pueblos muy diversos es posible curar los procesos víricos (culebra, verrugas, hepatitis...) por medio de la sugestión, procedimientos mágicos y aplicación de productos naturales ¿Porqué no abrir un camino a la investigación para el tratamiento del herpes e incluso de ciertos procesos malignos, con procedimientos científicos inspirados en la Medicina Popular? Es la llamada por Molina (1997) “eficacia simbólica”. Se invoca las tres personas de la Santísima Trinidad. “Sin ayuda de lo divino poco podemos hacer los curanderos”. Es la gracia de Dios la que cura. Otras veces es la Santísima Trinidad (la más potente).La similitud con la serpiente es griega (herpes).Los griegos ya la asimilaban al mal. La religión católica la asimila al mal y a la enfermedad. Esta similitud convierte a la enfermedad en un ser vivo: la culebra, serpiente que produce dolor, mordiendo o paseándose reptando debajo de la piel. Este dolor es maligno (demoníaco) un can, un negro y feroz perro (“Maldito sea el can…”) al que se le escupe, se le conjura, se le exorciza. Hay que matarla, hay que dormirla, hay que aniquilarla, no se puede fiar uno de haberla matado, pues se escabulle, se aparea, puede tener hijos. Se mata con pólvora. Con lo negro que actúa contra el calor. El fuego de la culebra se seca...El sapo es otro reptil repelente al que se le transfiere la enfermedad. Los dibujos que se hacen sobre ella son a modo también de culebras: herpes contra herpes...

Se invoca a Cristo contra el mal (“el mal fue visto, muera el mal y viva Cristo”) nueve días, tres veces. Tres días fue el tiempo que tardó Jesucristo en resucitar. Ceniza de sarmiento blanco. ¿Porque blanco? Por su virtud catalizadora, purificadora.
Hay que rezarla “antes de que pase viernes” pues el viernes es el día más mágico, porque murió Jesucristo. No debe de propasarse éste día sagrado para que la magia en forma de oración cristiana surta efecto.
La culebra, es un animal mágico y maldito al que pisa la Virgen María o la Diosa Madre ibérica prehistórica.
Se emplea algo de terapéutica animal como la manteca de cerdo. Pero ojo, sin sal La sal es el condimento que hace proliferar a las criaturas, que no mata que, da “gracia”.Salar los alimentos es echarles la“Gracia de Dios”.LA CULEBRA Y SU CAMISA
Se emplean algunas matas (olivo, matapollera) y materia inerte o mineral: tinta china, pólvora que aparte de su poder astringente sobre la piel aporta el color negro.
La ceniza, la pólvora, lo negro refieren símbolos de lo mortífero, evocan la muerte, pero la muerte de la culebra, para que no “para” no se aparee, no se multiplique (no tenga más hijos).Las cruces mágicas ahuyentan el mal, lo alejan, matan al demonio, lo vencen, lo espantan con ensalmos conminatorios. El demonio muere. Se pretende que muera el mal y en contraposición, viva Cristo. El Dios triunfante hecho hombre. El triunfo de lo cristológico. Se cerca al enemigo con círculos que se van estrechando hasta vencerlo, hasta expulsarlo. Se escribe al revés, con la mano izquierda, empleando el mismo lenguaje que el maligno. Lo contrario de lo diestro es lo siniestro. La Virgen María ocupa un papel importante en este proceso por que es quien pisa la cabeza a la culebra. Esto que es lo que hace la curandera: buscarle la cabeza a la culebra para aniquilarla con seguridad.

jueves, 24 de diciembre de 2009

SOL EN LA CABEZA, ENFERMEDAD PREHISTÓRICA

SOL EN LA CABEZA, ENFERMEDAD PREHISTÓRICA



Es la enfermedad popular de mayor dominio popular en el área objeto de estudio y la más original de nuestro folklore médico. “Sacar el sol de la cabeza” se recoge bibliográficamente en la comarca de Níjar y en la zona de Filabres (García Ramos, 1981) y en los Vélez (García Sánchez, 2000).La denomino como enfermedad prehistórica por las reminiscencias que ella pueden observarse en cuanto a los contenidos mágicos que pudo tener la trepanación durante la prehistoria.

El llamado “sol metío en la cabeza” es un proceso inespecífico de tipo febril, cuyo concepto se halla extendido prácticamente por toda la región, no siendo demasiado frecuente en otras medicinas populares.

Yo lo registro en la práctica totalidad de la provincia: Líjar, Chercos, Cabo de Gata, Níjar, Oria, Albox, Cantoria, Garrucha (Cano Cervantes, 1909), Cuevas de Almanzora (Sotomayor, 1975), Vélez Rubio (García Sánchez, 2000) y resto de la provincia (García Ramos, 1981).

La causa de esta enfermedad sería un “ojo sol” o un “reojo de sol” que sería ese tiempo breve de insolación que el enfermo recibe en la cabeza cuando el sol aparece entre las nubes y se vuelve a ocultar. El sol entonces se “mete en la cabeza”.La enfermedad “ataca” más a los niños. Hemos de distinguirla tal vez del “tabardillo” que es una insolación producida por permanecer mucho tiempo al sol. El “tabardiyo” es una afección especialmente grave. Sería una encefalitis actínica que cursa con fiebre, vómitos, mal estado general y decaimiento. De ahí la maldición recogida en Cano Cervantes (1909): “Que te de un tabardiyo!


El “sol metío” es una enfermedad determinada también por una rica sintomatología ya que se manifiesta con dolor de cabeza acompañado de fiebre, astenia, malestar o los síntomas propios de los procesos que cursan con hipertensión cerebral.

La enfermedad que fundamentalmente se presenta en los niños, desarrolla en éstos también fiebre y vómitos (este síntoma es imprescindible para el diagnóstico), cefalalgias y gran astenia o “emanglamiento” (Decaimiento extremo). .Los niños se encuentran “aterraos” , “desganaos” o “pesaos ”.Tal sintomatología a veces, puede confundirse con el mal de ojo, siendo la diferencia fundamental que el “sol” pueden sufrirlo también los adultos, mientras que el mal de ojo que se reza, solo lo padecen los niños.

Cuando alguien padece una sintomatología que haga sospechar “el sol metío” se procede a acudir a quienes saben rezarlo. Antes de iniciarse el tratamiento hay que hacer el diagnóstico, que al mismo tiempo sirve como pauta terapéutica. Ésta ha de realizarse en la calle, con el enfermo expuesto al sol. Tiene que ser un buen día de sol, despejado.

Se prepara una sartén que tenga “dos o tres dedos de agua” a la que se añade abundante cantidad de vinagre. Algo más vinagre que agua me decía una informante del Cabo de Gata. En Líjar se emplea el vino. En esta agua se hace flotar una mariposa que una vez encendida se tapa con un vaso “boca abajo” que se apoya en el fondo de la sartén. Hay que emplear “un vaso de los bastos” pues un vaso fino “cortaría la carne”. La sartén con este contenido se posa sobre la cabeza del enfermo, sin que el agua avinagrada se derrame, al tiempo que la mujer encargada de la ceremonia dice:



“Este sol se ha salío
por donde se ha metío”


Se retira la sartén de la cabeza del niño y se reza un credo. Se vuelve a poner la sartén sobre la cabeza del enfermo y se repite:

“Este sol se ha metío
por donde se ha salío”

Se reza otro credo y se vuelve a repetir:

“Este sol se ha salío
por donde se ha metío


MARIPOSAS
Se vuelve a rezar otro credo con la sartén retirada de la cabeza del enfermo. Cada vez que la mujer que reza pronuncia la frase “Este sol se ha salío...” besa rápidamente una señal de la cruz que hace con los dedos pulgar e índice. Durante el tiempo que dura la ceremonia anterior y por la combustión de la mariposa (en otros lugares de la provincia se emplea un trozo de estopa) pueden haber ocurrido dos cosas: la primera es que por la combustión de la mariposa y por el efecto del gas formado por ésta, el agua ascienda hacia el fondo del vaso llenándolo. Este es un fenómeno explicable por las leyes físicas, ya que la combustión de la estopa o mariposa enrarece y calienta el aire del interior del vaso por lo que el agua sube al disminuir el aire de volumen, éste crea un vacío que hace que el agua ascienda al fondo del vaso—apareciendo a través del cristal, un número más o menos abundante de burbujas—y “según sea el chorro de las pompas” así de fuerte es el sol que está metío, o “que tiene” la cabeza del enfermo. La segunda posibilidad es que la cosa quede como al principio, o sea que el agua no ascienda al fondo del vaso, con lo que la cura por un lado no dará resultado o el diagnóstico no es positivo. (“No ha dao resultao, el enfermo no encontrará mejoría”). La concepción final de la ceremonia es que las burbujas “son el sol que sale de la cabeza”. Si la mariposa “chupa, chupa”, el diagnóstico es positivo: “hay sol” o “es sol”. Si no salen burbujas el diagnóstico es negativo y la cura fracasa. El enfermo sigue igual, “no ha dao resultado” y hay que repetir la ceremonia otra vez con otros nueve credos. Si el diagnóstico es positivo, pronto habrá mejoría.

Ha sido una ceremonia pues, a la vez diagnóstica y terapéutica. Si no da resultado, no es “sol”, es otra enfermedad. Habría entonces que acudir a otro curandero y en último término al médico.

Cuando el diagnóstico es positivo, “Este sol se ha metío...”se repite nueve veces más junto al credo (sería el procedimiento curativo definitivo) poniendo cada vez un combustible nuevo mientras que quede “sol” o sea, hasta que no se formen burbujas.

Para la combustión que da origen a la ventosa que absorbe el agua de la sartén según los lugares puede emplearse en sustitución de la mariposa, una “perra gorda” (moneda antigua de diez céntimos de peseta) a la que se anuda un “trapo viejo” impregnado en aceite. En la zona de Chercos (Gasparillo) se emplea un “manojillo de esparto verde” cuyo número de unidades ha de ser impar. Ovillos de estopa y de otros materiales, son empleados según el lugar de la provincia o puntos de recogida de los datos.

Rico testimonio escrito de ésta ceremonia y del estado cultural en 1909 en Garrucha, nos lo proporciona el poeta garruchero Cano Cervantes en su obra Cantos de mi pueblo (pp.25-31) donde un tal Pedro explica a un amigo la causa de su ausencia en la calle y de su deplorable aspecto físico. Cuenta que la enfermedad que ha “pasao” no está claro la que ha sido:


“no sé si habrá sio
chamá u calentura
u trancazo u tifo”

Una chamé sería una enfermedad epidémica de tipo febril. Aunque la Real Academia define como chamada a una sucesión de acontecimientos adversos.

El proceso se debe seguramente a un tocino que echó al puchero su mujer:



“Que era d´argún chino
muerto , pues mu fácil... (p.26)

Tras caer enfermo, Pedro acude primeramente al curandero llamado “El Choto” del que le habían asegurado



“Qu´entre sus hermanos
hace él el quinto
y en la pata zurda,
tenía gracia...”

El “Choto”le pasa la pata” por la barriga pero a pesar de esto no mejora. Acude luego a la Isabel María, otra curandera, que le da un “cocío” de malvas y “chichifraile”, advirtiéndole que de no encontrar mejoría acuda otra vez a ella. Pedro seguía sin encontrar mejoría sufriendo fiebre y delirios que le hacen cometer actos incoherentes y decir frases descoordinadas. Esto le hace mandar de nuevo a su esposa a:


“Ca Isabel María
Otra vez. Pos vino
Prencipió a tentarme
Y dice: Perico
Ya sé lo que tienes;
Prepara un vasico
con agua, sartén,
Estopa, un misto;
que lo que tú tienes
es el sol metío
Drentro y voy a sacallo
Dice: Asientate.-
M´asiento. ¡Chiquillo!
Pone la sartén y vino
y d´aquella estopa
hace nueve ovillo
¿Qué hace? Enciende uno
y pone un vasico
boca abajo, encima
¡Si fueras tú visto
Como el sol subía...
Tó esto bajico
tie que ir rezando
un creo a ca ovillo
que gasten En fin
he pasao lo mío...” (Cano, pp.30-31)

(Un “chino muerto”se refiere a un cerdo muerto por enfermedad, o sea, que no ha sido sacrificado sano para su consumo. En la posguerra y posguerra tardía, cierto sector de la población pobre española, en especial los gitanos no tenían reparo en comerse los animales “muertos” de enfermedad (cerdos, gallinas, burros, caballos, mulos, cabras, ovejas…)

Toda una lección de etnografía, de vocabulario y de medicina popular.


Resultaría interesante un estudio que relacionase este procedimiento con la trepanación prehistórica.http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/la-medicina-popular-en-almer%c3%8da/3506418?productTrackingContext=content_view_recently_viewed

viernes, 4 de diciembre de 2009

MAL DE OJO

MAL DE OJO

Es una enfermedad propia de la creencia popular de extensión prácticamente universal tanto en el tiempo como en el espacio. Históricamente, se remonta hasta el mismo origen del hombre: Prehistoria, Egipto, Mesopotamia, Grecia, los albores de la era cristiana. Es el “oculus malignus” de los romanos. También Santo Tomás “creía que los ojos tienen propiedades de inficionar el aire en un espacio dado (Taboada, 1947, p.53) En el siglo XX y en la actualidad, aún conserva la suficiente vigencia para poder creer que su concepto tardará aún muchos años en desaparecer de la mente popular. Tiene una extensión importante, tanto espacial como temporal. El mal de ojo no lo pueden quitar los médicos, no corresponde a ellos curarlo.
En Vélez Rubio (GARCÍA SÁNCHEZ, 2000) se dice que es la enfermedad popular que más se reza.

Se encuentra entre el grupo de enfermedades que no son para el médico”, junto a “el sol en la cabeza” la “tericia” y otras. El médico no entiende de ellas, no sabe ni diagnosticarlas ni tratarlas. No ocurre así con las enfermedades nuevas que aunque incorporadas a la medicina popular (azúcar, colesterol, tensión) si son competencia de los médicos.

Es una creencia muy extendida en nuestra provincia y casi ninguno de los encuestados hasta hoy, ignoran su existencia, aunque las personas de nivel cultural superior emplean cierto escepticismo a la hora de referirse a la misma. Sin embargo, en las encuestas éste proceso es contestado o considerado como una cuestión tratada con cierto retraimiento, miedo, precaución, secretismo...pues se trata de una enfermedad mágica, maligna, demoníaca, misteriosa... nunca religiosa. Antirreligiosa. Herética. Oculta. En los medios culturales inferiores diversas influencias intelectuales (en especial de la ciencia médica) propias de los tiempos en que vivimos, han podido paliar algo esta creencia. La religión condenaba las creencias supersticiosas, pero por otra parte las ha fomentado en el mal de ojo, que incorpora para su curación elementos del catolicismo o al menos del primitivo cristianismo y de la religión arriana de los visigodos sobre todo al crear por medio de algunas órdenes religiosas, amuletos, medallas, escapularios y otros objetos para protegerse de éste mal concreto.
Los conceptos sobre la enfermedad y los procedimientos curativos de este proceso son muy similares en casi todas las civilizaciones y áreas geográficas. No obstante y siguiendo la línea de mi trabajo, trataré de entresacar lo que en Almería he podido recoger que pueda ser, si no original, al menos diferenciado con lo que hasta hoy he podido consultar sobre el tema con relación a otras latitudes españolas e incluso universales y/o de distintos periodos históricos.
El mal de ojo que puede padecer un niño, un animal, una persona mayor o una planta, es consecuencia siempre de una “mala mirá” hecha a propósito (menos veces involuntariamente) por aquellas personas que tienen a través de su vista poderes maléficos para causar males, desgracias y enfermedades. Un informante buen conocedor del tema, me lo definió así: “Es una “desgracia” que tienen las personas en la vista que mata a las criaturas: “puede dejarlos en el acto”.Grima (1994) interpreta el mal de ojo como el que una persona introduce una “espíritu maligno en otra”. Solo pueden echar mal de ojo aquellas personas que tiene el poder de hacerlo.
Esta “mala mirá” se concreta sobre aquellas personas, animales o plantas que por su hermosura o “buen ver”, pudieran causar envidia “rabia” o “tirria ”a las personas que lo causan. No solo una “mala mirá” de los aojadores sino solo el hecho de que éstos tomen en brazos al niño o lo toquen o acaricien, pueden causar el mal.
Los causantes del mal de ojo, de esta especial “desgracia” son mujeres que tienen celos o te quieren mal y pueden “echarte” o “hacerte el mal de ojo”. La “desgracia” es lo contrario de la Gracia o virtud curativa. Es tal la fuerza de la mirá de estas personas que puede “dejarte en el acto” (Líjar) o “mata a las criaturas” (Chercos).Tienen al aojado envidia o “tirria”. Se envidia en especial la hermosura o la salud (en la frase “está pa que le echen mal de ojo”).Se envidia a los niños pequeños muy robustos y sanos que son los sujetos más idóneos para sufrir el mal. Con la producción de éste mal se trata de truncar la bonanza económica o de salud de los vecinos. Se aoja a los más próximos. En Albox se dice que el mal de ojo puede ser voluntario “a través de la envidia consciente de quien lo realiza” (Checa-Molina (1997,356) o involuntario, producido por la fuerza o la “desgracia” (una virtud maléfica o poder contrario a la “gracia”o poder curativo) de alguna mujer que no controla estos poderes maléficos. Es un mal que siempre se produce con los ojos, con una “mala mirá.”. A veces involuntaria. Lo hacen sin querer, es una pena para ellos (para quien lo “echan”)
Las personas que producen el mal de ojo a otras, no reciben un nombre concreto. Son en general mujeres mayores de mal aspecto físico, gitanos o marginados que emplean su poder maléfico por motivos de odio, venganza o envidia; o simplemente porque poseen o adquieren durante temporadas esta “desgracia” en la vista, esta virtud negativa para causar el mal con su mirada; virtud contraria que se le atribuye por una mayoría a causa de su aspecto desagradable, conducta exterior o condición social.

Solo lo echan aquellos que tienen el “poder” de echarlo. Es el poder de su “mala mirá”.Se dice que los que tienen esta “desgracia” en la vista “ellos lo saben”, ellos lo notan como una fuerza mala o maléfica. La causa del maleficio sería la acción de un fluido nocivo que la mirada de las personas con poder de aojar enviarían a los ojos de las víctimas trastornando su organismo, hasta tal punto de producir una abigarrada sintomatología.
Es una fuerza del espíritu que sale por la vista como energía productora del mal.

Los productores del mal de ojo son mujeres, las que lo curan también La tradición judeo-cristiana siempre parece ser que asocia el mal-mujer y el bien-hombre. Esta concepción ahonda según Perdiguero (1986) sus raíces en la mitología clásica. Pero por el contrario y según estas concepciones de la mitología antigua, las mujeres son también quienes poseen la exclusividad de poseer los poderes para curar. La Diosa Madre de los Prehistóricos, es adorada en exclusiva por esos poderes mágicos que contrarrestan los males.







Mujer de Los Escullos en Níjar, 1980





Las concepciones anteriormente expuestas quedarían resumidas con la exposición de los testimonios que transcribo, tal como han sido recogidos de informantes de primer orden de la provincia de Almería:

“Estaban varias mujeres lavando en un pilar, y entre estas mujeres había una de ellas que tenía la “desgracia de hacer el mal de ojo (que tenía “mal de ojo”).Vinieron a beber a ese lugar unas vacas, una de ellas hermosísima. Las demás mujeres que sabían la virtud de esa mujer para “echar el mal de ojo” a todo lo hermoso o que llama la atención, le advirtieron que por Dios que no mirara a las vacas, que podía “desgraciarlas”, “no mires, no mires”. La mujer “que sentía su poder”, les hizo caso y no miró y “amorró ” la vista sin mirar a las vacas, fijándola sobre la piedra donde estaba lavando la ropa. Sobre esta piedra se derramó toa la desgracia y la piedra se partió en dos. A este hecho le hicieron fotos y tó”. Este hecho que ha sido recogido en diversos pueblos de la provincia, se atribuye siempre por los informantes como ocurrido en su pueblo natal y de haber sido así habría ocurrido en la mayoría de los pueblos de la provincia. Estas personas que saben de la fuerza que tiene su mirada, desvían la vista cuando no quieren dañar a alguien.

Otra anécdota:

“Tenía una cabra que era un “ejemplar”.Qué cabra más linda...!, parió tres chotos y tenía unas ubres que le llegaban al suelo de la leche que tenía. La “miró” malamente uno que pasó por allí; la cabra se quedó de pronto sin ninguna leche. A los “chotillos” les dio un “ataque” (enfermedad de aparición súbita y fatales consecuencias) y se murieron. La cabra no ha tenío una gota de leche más en su vida”. “Unas personas miraron y elogiaron a varias macetas y a los dos o tres días se marchitaron. Luego una de estas personas les rezó y volvieron a enderezarse”.
En Topares sin embargo es conocido el mal de ojo pero hay aquí quien le llaman mal de la vista a algo que se confunde porque se reza con un rezo primitivo parecido a la cura del “mal de la vista
La sintomatología de este mal, es diversa. En los niños, que son quienes más lo suelen padecer o más frecuentemente lo sufren, la semiótica es variada. Casi siempre se coincide en referir un estado especial que sobrevendría súbitamente y en el que el niño comienza llorar, a “tirarse al suelo”, tiene mucha “decadencia” (astenia), mucha “flojera”, “pocas ganas de comer”, con vómitos, nervioso, inquieto,”la criatura se encuentra muy rara, con “mal color”, ojeras, “ojos tristes y angustiosos”, “la mollera se le hunde”, muestra desinterés por todo etc. El mal “comporta un profundo malestar corporal y anímico” que es la mala fortuna, la “desgracia” que ha caído sobre el niño. El niño afecto, que previamente al maleficio se encuentra muy rollizo, tan rollizo que llama la atención por donde pasa (“está este chiquillo, pa hacerle el mal de ojo”), comienza a palidecer y ponerse feo. Su estado de abatimiento y gravedad no tienen explicación. Las madres jóvenes que en el siglo XXI llevan a sus niños a que le recen el mal de ojo (algunas con estudios universitarios) explican el estado de su niño como desequilibrio que nadie sabe aclarar. Checa y Molina (1997) le llaman”desequilibrio de la energía vital”.La ciencia oficial, la medicina científica, no ha satisfecho sus expectativas de diagnóstico y curación. El enfermo o la madre han de acudir a procedimientos distintos a los de la medicina oficial para curarse.

Veamos más testimonios:
“A un niño lo tomó en brazos una persona con “mal de ojo”.El niño se quedó inmediatamente dormido. Le comenzó a dar una diarrea que le duró veinte días. A los nueve meses murió. Durante la enfermedad se le “había reventado la hiel” cuyos síntomas son vómitos biliares continuos”.
“Una mujer que tenía “mal de ojo” fue a una casa donde había un niño muy hermoso. A estas mujeres es que les da “rabia” (ira, enojo o enfado grandes) ver animales o niños muy hermosos. Esta vieja vio al niño tan “hermosísimo”que dijo: “No me voy de esta casa sin hacerle llorar”.Para hacerle llorar intentó primero asustarle con gestos y no consiguiéndolo así, le dio una bofetá. Cuando se fue la mujer, el niño se puso “malico, malico...”.Primero le dio como un “ataquecillo”, se le pusieron “los ojos en blanco” y luego se quedó como dormido. Lo llevamos al pueblo y antes de llegar, se murió el “angelico” .En Vélez Rubio por el contrario, se cree que si la aojadora consigue hacer llorar al niño, se evita el daño.
“Una gitana que por pendencias le tomó “entrega” (odio, ojeriza) a una familia fue a visitarla “con muy buenas palabricas”. Entró a “escondías” en la habitación donde dormía un niño hermosísimo y le dijo a la madre al salir: “¡qué niño más hermoso tienes! Cuando la gitana se fue, le dio al niño una diarrea tan mala que le duró veinte días, hasta que se murió. Se le había “reventao la hiel”.
Por efectos del mal de ojo, por un deseo vehemente alimenticio no satisfecho, puede “saltar la hiel”.A quien ocurra esto puede coger “tericia” y en casos graves como el anterior el enfermo muere. Cuando una persona se encuentra ante la presencia de un animal en descomposición que puede producirle demasiado asco, lo que a su vez puede conducir a que se “salte la hiel”, ha de evitarlo pronunciando el siguiente ensalmo (supongamos que la persona se llama Antonio):

“Antonio me llamo
que cuando vaya a comer,
que no se me salte la hiel”
Los síntomas del hecho de “reventarse la hiel” se imbrican con los de otros numerosos procesos de la Medicina Popular como la “tericia” o el mal de ojo. Cuando se “revienta la hiel”la persona muere.
Por efectos del mal de ojo pueden también salir “bizuejos”

En Alhama de Almería se tiene la certeza de quienes echan el mal de ojo son los bizcos.

En Checa-Molina (1987) se dice que en Albox se cura trazando cruces desde un ojo hasta la nariz, primero en sentido de las agujas del reloj y acto seguido desde el otro ojo hasta la nariz. Las cruces se hacen mientras se reza una oración contra el mal de ojo.
El mal de ojo vemos que engloba una serie de síntomas pediátricos que sin constituir una unidad sindrómica muy diferenciada tienen una cierta entidad que permite a veces poder diferenciarlo de otros procesos de la Medicina Popular como la “tericia” el “sol metío en la cabeza” u otros parecidos que son especialmente graves y ponen en peligro la vida del enfermo aunque a veces los diagnósticos de la medicina popular difieran.
El poeta Sotomayor describe para el Bajo Almanzora en uno de sus poemas, aspectos muy interesantes de la concepción de ésta entidad hacia las primeras décadas del siglo XX. Lingüística y etnográficamente su testimonio es importante y bello.

“-¿Qué pasa Rosenda q´estás tan metía
drento del cortijo?
- ¡Que quies que me pase!
Tengo a mi chiquillo
denda antes de anoche
mu aterraico
pelmazao su cuerpo por la calentura
y tie en el galillo
una bromaera
que por mas que le grito pa ver si me mira
¡ ya no m´aconoce siquiá el angelico”
¿Y que´s lo que tiene?
-Lo que tié él chiquillo
no lo sabe naide .
Pa mi es sol metío
dentro la cabeza
Manque ma Francisco
l´a tentao y ha dicho
que son las palóticas


A vel el muchacho...
¡Si lo ties malico!
Pero...no te aflijas
que ni es sol metio
ni son las palóticas
lo que tié tu hijo
es un mal de ojo
como tuvo el mío”

El diagnóstico no suele ser difícil ya que el cajón de sastre del proceso abarca otros numerosos procesos de tipo vírico, bacteriano, digestivo etc.

Cuando acude el mal se busca ayuda para atajarlo. Ya se ve en el poema de más arriba como se hace una suerte de diagnóstico diferencial muy simple (aprovechado culturalmente) con otros procesos de la medicina popular.

Siendo uno de los principales síndromes o modelo cultural de enfermedad en Almería, su concepto, su diagnóstico, su terapéutica –mágicos-están integrados en la estructura cultural actual e histórica de la sociedad. Son casi institucionales. Este carácter estructural justifica la eficacia de los procedimientos diagnósticos y curativos.
Su etiología en el concepto no científico refleja una distinción clara entre que sea de causa natural a que sea de causa sobrenatural o mágica (en este caso una “mala mirá”). Siendo cualquier enfermedad de causa natural se acude al médico o al pediatra. Si la causa no es natural esta claro que la terapéutica ha de hacerla una persona con poderes o gracia para curarla. Las enfermedades graves y abigarradas de causa no natural en la infancia, vienen a caer todas en el cajón de sastre del mal de ojo sobre todo en la zona de Filabres. El llevar a un niño a rezarle el mal de ojo significa no solo el intento de cura sino el diagnóstico que en ocasiones entra dentro de la cura. La etiología y la curación se imbrican en un sola ceremonia: “la prueba del mal de ojo”que resulta significativa para negar (pocas veces) o reafirmar la existencia del síndrome (las más de las veces)

La terapéutica del mal de ojo se basa en procedimientos variadísimos que son llevados a la práctica por mujeres (no siempre curanderas) aficionadas o “especialistas” en este mal. O que poseen la “gracia” suficiente para “mirar” (mirar es efectuar todas las ceremonias de curación) la enfermedad. Para el mal de ojo existen “especialistas” como existen otros especialistas en “mirar” la tericia o en “sacar el sol de la cabeza” etc.
El mal de ojo se “mira” para contrarrestar los efectos de la etiología: una mala mirada Los que miran el mal de ojo son dentro de la comunidad, miembros de determinadas familias o grupos, que se especializan en una o varias enfermedades sin ser necesariamente curanderos profesionales. Estos grupos o curanderos se reparten la responsabilidad de curar según sus facultades específicas. Uno de estos informantes (siempre mujer) me manifestaba lo siguiente: “Yo he “mirao” durante muchos años a muchos niños con mal de ojo. A mi me han llevao al cortijo muchos niños “retorcíos” del dolor y han salío de mi casa nuevos”.

El mal de ojo puede ser tratado también por otros miembros de la comunidad rural que con alguna frecuencia se dedican al curanderismo, si no de modo profesional, si con cierta asiduidad y amplitud. Estos personajes, no solo curan o diagnostican, sino que además adivinan quien es la persona que ha causado el mal, siempre por exclusión de una serie de sospechosos que se le relacionan a sus familiares hasta encontrar uno.
Las personas que “miran”o “rezan”el mal de ojo, se comprometen a curar el enfermo que se les presenta, solo si el mal “viene de quitarlo”, o sea, si el citado doliente no está lo suficientemente grave para que mediante sencillas maniobras, el niño enfermo se pueda curar. Si por el contrario, ven que el enfermo ofrece un estado de salud preocupante, que pueda responsabilizar al curandero ante la ley, o bien, disminuir su prestigio como sanador, éste elude el caso diciendo: “esto no es pa mí”, derivándolo al médico.
Previamente al tratamiento, éste proceso popular se ha de diagnosticar, cerciorándose la sanadora si efectivamente el enfermo en cuestión tiene mal de ojo, o se trata de otra afección parecida o distinta.
Para que el tratamiento (mágico) no falle hay que hacer bien el diagnóstico de forma también mágica. Si el tratamiento mágico falla no por ello habrá que atribuir el fallo a la misma magia sino a que tal vez el ritual no se ha efectuado correctamente.
Se está tratando una alteración morbosa que la teoría o nadie ha logrado mejorar por su naturaleza estrictamente mágica, inconcreta y no científica Solo a la curandera, sanadora o entendida en esa afección, le compete el poderla curar. Pero esa misma persona entendida, ha de cerciorarse antes como hemos dicho, sobre la naturaleza de la enfermedad. Ha de hacer un diagnóstico previo y por eso dice: “Solo si es o se trata de mal de ojo, ahora lo curo.”
La ceremonia para el diagnóstico consiste en lo siguiente:
Al niño lo meten en un sitio oscuro con un candil o una vela (Paterna del Río). Se moja “el dedo corazón” (dedo medio) del niño, en aceite de un candil y poniéndolo sobre un recipiente de agua se dice:

“Dos te han hecho el mal (se refiere a los dos ojos)
Tres te tienen que curar (el número mágico)
que son las tres personas
de la Santísima Trinidad:
Padre, Hijo y Espíritu Santo”

Tras esto, se reza un Padre nuestro y un Avemaría. Todo lo anterior se repite tres veces. Cuando han caído nueve gotas de aceite (tres veces tres) del dedo del niño sobre el agua del recipiente (tienen que haber caído tres gotas durante cada rezo de la “oración completa”), se mira el agua y si las gotas se mantiene sobre su superficie tal como han caído, el enfermo no tiene mal de ojo, pero si por el contrario, las gotas se deshacen, es que existe el mal (Líjar). En los Vélez si en el agua aparecen dos gotas grandes en forma de ojos y una pequeña, es que tiene el mal de ojo muy arraigado.

En los Vélez, tras la ceremonia del aceite y el agua se reza esta oración:

“Virgen María
prima de Santa Isabel
quítale el mal de ojo a (nombre del enfermo)

A los tres días en el aceite se van haciendo burbujillas y los ojos desaparecen. Desapareciendo los ojos de aceite desaparece el mal.

En Mojácar existe otra forma de curación recogida por Almendros (1977), p, 71.Se cortan nueve hojas de beleño. Delante de estas hierbas se recita:


Sea bendito y alabado
el Santísimo Sacramento del altar
Tres te han hecho el mal
Tres te lo han de curar
que son las tres personas
de la Santísima Trinidad


Padre, Hijo y Espíritu Santo si es de la cabeza, Santa Teresa
si es de la frente, San Clemente
si es de la barriga, la Virgen María
si es del cuerpo, el santísimo Sacramento
pastor que a la fuente fuiste
y de la fuente viniste
quítale el mal de ojo
a quien lo pusiste.
Virgen Maria
tú con tu mano
y yo con la mía.

Todo ello se repite tres veces, seguidas de otros tantos credos.

Le queman luego las hojas al beleño y se dice:

A lo hondo del mar
“ande nadie te haga mal”
a lo hondo del mar
“ande nadie te haga mal”

En el Taberno se han recogido los siguientes ensalmos para la curación del mal de ojo:

I. Con una mano puesta sobre el vientre del niño se dice:

“En el nombre de la Santísima Trinidad
Padre. Hijo y Espíritu Santo


Tres veces hasta nueve se repiten estos versos. Cada tres veces, se rezan un Padrenuestro y un Ave María.


II.

“Al mal de ojo y a la cal
Piedra caiga donde no haya mal
entre tres te lo han hecho
entre tres te lo han de quitar
Arráncate raíz
y arráncate mal,
en el nombre de las tres personas
Santamaría y Trinidad”.

Luego se rezan tres padrenuestro y tres avemarías a la Virgen María.

Otra modalidad recogida en la Zona de los Vélez consiste en rezar:


“A la viña del Señor entré
nueve ángeles me encontré
tres orando, tres podando
tres “mal de ojo” curando (nombre y apellidos del enfermo)
Si te lo han hecho por la mañana
que te lo quite Santa Ana
Si te lo han hecho a mediodía
que te lo quite la Virgen María
Si te lo han hecho por la tarde: Jesús y su madre.


Si te lo han hecho por la noche: San Roque
Entre dos te lo han hecho(los ojos)


tres te lo han de quitar
diciendo las palabras de la Santísima Trinidad:
Padre Hijo y Espíritu Santo. Amén (nombre y apellidos del enfermo)

Se reza tras esto un Padre Nuestro u otra oración.

También en los Vélez se recoge (García Sánchez, 2000) la siguiente ceremonia: La curandera se santigua y dice:

Jesús, José y María
pon tu mano que yo
después pondré la mía.
Dos te han hecho el mal
y tres te lo han de quitar
que son las tres personas
de la Santísima Trinidad.


Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Si antes hubiera nacido Cristo
este mal no lo hubiéramos visto
que muera el mal y viva Cristo
que así lo manda
nuestro Señor Jesucristo.


Este niño(o niña) tiene mal en la cabeza
Brazo (enumera varias partes del cuerpo)
y en todas las zonas del cuerpo,
tenga o no tenga,
que sea curado en el nombre de las tres personas
de la Santísima Trinidad


Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Reza una oración y se santigua.

Otra ceremonia recogida en los Vélez consiste en pasar una “matapollera” en la misma cantidad del peso del niño por el cuerpo de éste. La mata sería extendida en la cruz de un camino por tres mujeres que se llamasen María, que tras arrojar la mata marchasen sin mirar atrás. Cuando la mata se seque el mal de ojo se cura. Estas ceremonias hay que hacerlas antes de que “pase Viernes” (día de la muerte de Jesucristo) Esto quiere decir que hay que curarla antes del viernes inmediatamente próximo al día en que se adquirió la enfermedad, sino, la enfermedad se “pasa” y la curación no tendría efecto. Para Vera, Contreras (2007) describe una ceremonia similar donde las “Marías” caminan por tres caminos hacia un cruce. Van derramando matapollo y pan. Si el pan no lo reparten a quienes lo piden por el camino (pobres) se llena de gusanos.



Torvisco o matapollera también llamada bufalaga





Brenan también describe para la Alpujarra almeriense un procedimiento para la cura del mal de ojo que consiste en que el padre de niño enfermo ha de salir al campo y recoger de madrugada antes de que salga el sol, un manojo de torvisco que llevaba a casa envuelto en un trapo para que no le diera el sol (perdería así sus virtudes curativas).Una muchacha virgen que se llame María, acuna en un cesto de esparto cuyo “colchón” sea de torovisco (matapollera) al niño y lo levanta en el aire. Posteriormente tres marías más, entran en la habitación sin que nadie las vea, le toman en brazos y le ponen en el suelo sobre el torviscón. Luego llaman al sacerdote (que en este caso se presta a una ceremonia pagana y plagada de superstición) para que rece una oración. La ceremonia concluye esparciendo el torviscón sobre la cama. Si éste se seca, el enfermo cura, sino, no sana

En las Hortichuelas (Níjar) para curar el mal de ojo de un niño, se ha de pesar éste con la romana y luego pesar igual cantidad de torovisco que pese el niño. Deben pesarlo tres marías, solteras las tres. Este torovisco ha de esparcirse (“esturrearlo”) por las cruces de los caminos. No obstante me informan que en ésta barriada de Níjar se conocen muertes de niños debidas al mal de ojo.

Hay sanadores que llegan a diferenciar entre si el “mal de ojo” se lo hicieron al enfermo estando parado o yendo andando. Si se lo hicieron andando, hay que rezarlo nueve días seguidos y además tres curanderos a la vez sin que ninguno se entere que lo está rezando otro.

A veces no es necesaria la presencia del enfermo tanto para el diagnóstico como para el tratamiento. Basta que se le proporcione a la curandera alguna prenda o un moño de pelo del enfermo para poder diagnosticar y curar (Vélez Rubio)

Las personas que curan el mal de ojo adquieren durante la ceremonia un estado físico especial. Se “les ponen los pelos tiesos”, suspiran se adormecen, sienten escalofríos, bostezan, les lloran los ojos. Es que ha ocurrido la transferencia del mal desde el enfermo al sanador que sufre una sintomatología parecida a la sufrida por el enfermo. Absorben el mal del paciente para transferirlo luego a la atmósfera. El mal no se construye ni se destruye, solo se traslada. (Testimonio en Almanzora-Cantoria, 17 de febrero de 1988)

La terapéutica en sí es diversa. A veces se dan “pasás” o masajes sobre el vientre, pues el mal ha de salir por la “tripica” del ombligo. Otras veces se emplean emplastos sobre la región abdominal.



Sigamos con el poeta Sotomayor:


“Lo que tié tu hijo
es un mal de ojo
como tuvo el mío.
Pero no te apures que de aquí a dos días
no ha e parecer el mismo. Reza tú conmigo
y cuando yo diga: Virgen del Milagro
di tú Jesucristo.


¿Oyes? Y en seguía
en el mesmo ombligo
pégale un reparo de sal, apio borde...”
dos o tres cominos
pelosilla blanca, caracol, vinagre


Creciente, manteca, cebolla y tomillo.
--¡Hijo de mi alma! ¿Pos si yal’puesto
de to lo nacío...


“l’he puesto una entura d’aceite lavao;
l`he puesto en las sienes cepas de pepino
l’he puesto una pala templá en la barriga
l’he puesto meallas tentás del obispo


El mal de ojo hay que rezarlo tres veces en días distintos para que quede completamente curado. La primera visita es para el diagnóstico y primera sesión del tratamiento; la segunda, para observar la evolución del enfermo y la tercera, generalmente para dictaminar la curación.

Otras veces ha de rezarse nueve días seguidos y también la ceremonia ha de efectuarse en ayunas para que las oraciones hagan más efecto (Grima, 1994, para Turre)

En Macael, una mujer lo diagnostica solo con proporcionarle un mechón del cabello del enfermo o una prenda de vestir de éste. Para la cura receta le echen tres gotas de aceite en el oído (1986).Cuando termina de curar, la mujer empieza a bostezar, porque el mal que tiene el niño, los pone a ellos muy malicos” (1986) (Transplantio morbis)

En otros sitios dan “pasas” o “sobas” con aceite en la barriga. El niño echa todo el “asiento” de baba que tiene en el estómago y de estar triste, decaído y enfermo, pasa a comenzar a reír y estar contento. “lo llevé a la Fulanica (curandera) que mira el mal de ojo, le dio unas pasaicas en la barriga, y echó to el asiento que tenía. Fue echar eso, y empezar a reír el chiquillo y estar alegre...”.

Otra anécdota: Niño con fiebre y vómitos que lo llevan al médico a las siete de la tarde, a las 12 de la noche, tras el inicio del tratamiento puesto por el médico, la fiebre no cesa, la familia decide llevarlo a otro pueblo. Aporrean la casa de la curandera que le “rece”el mal de ojo”.Esta le reza y el niño sale sonriente y acariciado, los familiares más tranquilos, el niño “mejora”: la madre sale conforme tras un diagnóstico y pronóstico convincentes: es mal de ojo, es un diagnóstico inmediato y persuasivo. Tiene cura, aunque sea mágica

El mal de ojo ha de rezarse durante tres días impares seguidos (Líjar)

En el Llano del Espino (Albox) hay una mujer que reza el mal de ojo, he llevado a mi niña” (Profesora de EGB. Albox, 1990).La niña no curó porque lo que tenía era una meningitis tuberculosa, contagiada de su abuelo enfermo. Esta curandera heredó los poderes de su abuela, también curandera, quien tenía un libro muy antiguo y misterioso escondido en una cueva . Empezó a curar a los diecinueve años en nombre de las tres personas de la Santísima Trinidad, al modo que lo hacía el mismísimo Jesucristo al que una noche ésta curandera vio en la Cruz adiestrándola sobre lo que tenía que hacer para curar. En su consulta se observa un cuadro de la Virgen del Saliente y otras imágenes. De hecho esta mujer durante la Romería del Saliente vende dulces en un puesto. Esta mujer no solo reza el mal de ojo sino otros muchos males. Para ella el mal de ojo y alguna otra enfermedad son males que los médicos no saben curar. Solo cura el mal de ojo la “gracia” del curandero, heredada o trasmitida por Dios . Cura obteniendo información global del enfermo, imponiendo las manos sobre la parte dolorida y mediante rezos.

En Turre, Grima (1994) recoge tres modalidades de mal de ojo, según su intensidad o su gravedad que puede depender también del tiempo que se haya dejado o abandonado el proceso. Para el mal de ojo corriente u ordinario con sintomatología no muy grave, la oración que recoge es la siguiente:


Tres te lo han hecho
y tres te lo han de quitar
que son las tres personas
de la santísima Trinidad
Niño Pastor que a la fuente fuiste
quítale a Fulanico el mal de ojo
de donde se lo pusiste
Mal de ojo, ojo mal
tíralo a lo profundo del mar


Estos nueve credos que he rezado
son para...
Virgen María, tú con tu mano
y yo con la mía

Tras esto se pasa la mano tres veces seguidas por la cabeza del enfermo.

Se ve como la curandera pide ayuda nada menos que a la Virgen María, a quien pone a su mismo nivel respecto al poder curativo: tú y yo. Se compara a la entidad sobrenatural más poderosa: la Virgen, en su poder de alejamiento del mal. En esta oración se reitera el número cabalístico tres o frases al revés (ojo mal...) y la imposición de manos.

El mal de ojo “pasado” también en Turre se considera más grave que el anterior. A esta gravedad se ha llegado por no haber sido rezado a tiempo. La curandera quiere reiterar su posición necesaria como persona curadora dentro de la sociedad. Dentro del pueblo. “¿Porqué no me lo has traído antes? Aquí estoy yo que curo”. El mal de ojo pasado ya está muy enraizado y domina a toda la naturaleza del enfermo. Puede también haberse llegado a él porque la persona que hasta entonces lo ha estado rezando, no lo ha hecho bien, o no tenía la gracia suficiente para haberlo curado. Esta modalidad requiere una oración diferente:

Tu cabeza, Santa Teresa
Tu frente, San Vicente
Tus ojos, Santa Lucía
Tu cara, Santa Clara
Tu cuerpo, el Santísimo Sacramento
Virgen María tú con tu mano
y yo con la mía”

Pasar la mano por la cabeza, los ojos y el vientre haciendo cruces y repetirlo tres veces.

Muchas son las partes del cuerpo afectas. .Por eso es tan grave. Aquí ya se observa una mayor cristianización del mal donde se invocan para acumular más poder, una retahíla de Santos Sanadores junto a la Virgen que cura a la par de la sanadora: “Tú con tu mano y yo con la mía”, y cada uno se ocupa de una parte del cuerpo. Para una enfermedad multisistémica, muchas entidades curadoras.

En cuanto el mal de ojo “quebrao” se describe por Grima como aquel que queda en una fase primaria (abortado).No avanza pero permanece aletargado hasta que no se reza. También en Turre se describe otro procedimiento consistente en llenar una cesta con la mata llamada “mata-pollera” también conocida como mata pollo o aljezón. Se requieren a cuatro muchachas vírgenes muy jóvenes que tienen que salir andando desde un cruce de caminos rezando y esparciendo la mata-pollera conforme caminan sin volver la vista atrás. Esparcida toda la mata la persona queda curada. Pero las personas que pasen por el camino y se les ocurra coger la mata, enfermarán. Es otra forma de transferencia del mal.

El empleo de medios profilácticos para el mal de ojo, se remonta probablemente a la prehistoria en forma de amuletos y fetiches que conservan en Almería una vigencia actual como así ocurre en otras medicinas primitivas y populares. En el caso de Almería se emplea el llamado “morralico” que consiste en un saquito de fabricación casera, que se suele colgar (en los medios de bajo nivel cultural) al cuello de los niños susceptibles de ser objeto de mal de ojo (niños que al poco de nacer se ponen muy hermosos), a fin de defenderlos de las “malas mirás” de los que en sus miradas tienen poder maléfico. Este morralico se cuelga de la ombliguera (ombliguero que se pone a los niños recién nacidos rodeándoles el vientre, ya en desuso) o en la “camisetica”. Pepe Burrueco testimonia que “a los niños nunca faltaba el taleguillo al cuello con tres granos de trigo y una pizca de sal para evitar el “mal de ojo” (Burrueco, Campo Cisnares-Oria). El morralico solo se suele poner durante los siete u ocho primeros meses de la vida del niño que es cuando la criatura (en especial si se desarrolla con un aspecto muy saludable) es más propensa a ser aojada. El contenido del morralico consta de tres granos de trigo, un “puñaico” de sal y una “miguilla” de de pan (Níjar). En otros lugares el contenido del morralico cambia: dientes de ajo en el Taberno. También en Taberno se evitaría el mal de ojo llevando en el bolsillo una lagartija verde. En niveles culturales algo más elevados y actuales, el uso de estos amuletos ha evolucionado hasta su sustitución por una especie de escapularios cuyo contenido es casi similar; o es sustituido por trozos de tela a modo de reliquia, cuya ventaja es, según sus distribuidores que “están bendecíos”.
También Sotomayor, recoge esta cuestión:

Lo que tié tu hijo
es un mal de ojo
como tuvo el mío..

.............................................................................

Porque algunas madres semos descuidosas
y al ponerlos limpios
se nos escurece
echarle un grano de sal al bolsillo”

Bolsitas de tela con escritos protectores, tal vez alcoránicos, usaban los musulmanes para el mismo fin.

El Indalo, signo cultural por excelencia de las tierras de Almería se le confieren también poderes mágicos o profilácticos sobre el mal de ojo. El Indalo es la reminiscencia de una figura humana prehistórica ligada a la magia y simbolismo totémico. En ciertas zonas del Sureste español se le atribuyen virtudes protectoras contra toda clase de males. Esta figura que se observa en las pinturas rupestres (Cueva de los Letreros de Vélez Blanco...etc.) se llama Indalo (apócope de San Indalecio, patrono de Almería) y se ponía en las fachadas de las casas al acabar de encalarlas.












Figura del Indalo en un abrigo de Vélez Blanco (distinto a la Cueva de los letreros), gentileza del profesor Juan Pedro Rubio de Albox.


En los Vélez se recogen como amuletos profilácticos: patas de conejo, la cruz de Caravaca, un escapulario, un lazo rojo, una bolsa con tres granos de trigo, una prenda al revés, una cadena con un cuerno de oro...etc.

Simón de Rojas Clemente (2003), relata que un mozo que lo guía desde Carboneras a Garrucha, llevaba un burro con un cuerno de ciervo enganchado al cuello para librarlo del mal de ojo. En Vera no había burro que no llevara el cuerno.



……………………………………………………….

Elementos empleados en el diagnóstico y en la terapéutica del mal de ojo serían: la gracia del curandero; oraciones y ensalmos; sustancias como el aceite de oliva y el agua, la sal; objetos: cuenco o fuente para derramar el aceite, elementos cerámicos prehistóricos; un candil; procedimientos fisioterapéuticos: masajes (las “pasaicas” o pasás) y plantas que se pasan por encima del enfermo y que luego se queman o se esparcen por los caminos como la matapollera. Todos dentro de “una intervención simbolizadora” (Checa y Molina, 1997)


Entre los elementos profilácticos y curativos cuenta también el cuerno que a modo de amuleto refiere de los burros Rojas Clemente a principios del siglo XIX, ¿tiene un papel protector pasivo con cierta analogía mas o menos lejana con el agente productor? o tiene potencia protectora por su naturaleza de cuerno? o es su forma peculiar la que le hace mágico? Este fetiche zoomorfico representa a una deidad protectora. Las medallas, crucifijos o el Indalo de Almería, accesibles a la oración o a la ofrenda (“meallas tentás del obispo”) desempeñan una función activa. El hecho de estar “tentás”por el obispo, le confieren esa función activa...son distintas, son sagradas...tienen la bendición de la máxima jerarquía (el obispo) que es quien más se acerca o representa a Dios...La imposición de manos del obispo torna en sagrado y por tanto en curativo todo lo que toca. Esta gracia se trasmite a los objetos que su vez poseen a Dios que es quien en definitiva cura...

¿Porqué los elementos que van dentro del “morralico” (trigo, sal...) protegen “per se”? El trigo y la sal son elementos culturales prehistóricos unidos a la prosperidad y a la cotidianeidad o a la elemental necesidad. Son elementos esenciales y telúricos para la subsistencia de la vida cultural prehistórica e histórica posterior.

En cuanto el tratamiento, como en los pueblos primitivos actuales, se apela a una fuerza sobrenatural a quien se “manda”, ordena o conmina. Se pide socorro a la divinidad (Padre y Espíritu Santo) evocando el nombre de esa deidad en las formas consagradas. ¿Se pide perdón si el mal es castigo de la divinidad? A Dios no se llega con amenazas o… ¿a veces sí?

A quien se amenaza e impreca es a los demonios, al mal personificado en ellos. Se les invita a irse (“Vete…”) para asustarlos, para que se vayan...huyendo.

La oración se une a veces a la mímica, a la imposición de manos a los masajes (“pasás”) o a los gestos regulados…


En la medicina primitiva y por eso tal vez prehistórica, los rezos poseen “la acción propia de las palabras, con la condición de que se pronuncien con arreglo a cánones rigurosos, modificativos de estilo: aliteración, repetición”.Estos procedimientos verbales pronunciados así como hemos visto no solo en el mal de ojo sino en otros procesos como la culebra o el “sol metio” en la cabeza, suponen una afirmación repetida o culminación de que por fin el enfermo está sano.

La maldición o la invitación a que el mal abandone el cuerpo, tiene similitudes con la plegaria pagana: la epodé de los griegos que es un rito mágico que emplea la palabra con fines terapéuticos unida a ciertos ritos como echar el aceite en el agua (mal de ojo) o cortar las malvas en la erisipela, etc. Esta plegaria conserva todo el sentido que se le ofrece en la Grecia clásica. Se constata así la epode en los ritos sanadores más característicos de la Medicina Popular almeriense.


El mal de ojo como todos los síndromes culturalmente definidos en Almería, nace de las necesidades culturales del individuo, de la familia o del grupo, de satisfacerse con medios culturales o procedimientos ajenos a la medicina ortodoxa, aprovechados para curar síndromes mal definidos o que no cuadran con los de la medicina oficial o científica. Ocurre igual con la “tericia” que veremos más adelante.

En la estratigrafía cultural del mal de ojo se observan, como vemos, elementos prehistóricos neolíticos y argáricos como el indalo; amuletos: los cuernos, el trigo y la sal ibéricos o prerromanos; el tres y el nueve de la cabalística de los números; tres veces tres(el nueve) y los triduos añadidos que son elementos auténticamente romanos o prerromanos; elementos bíblicos: las viñas de Abraham; romanos y árabes : el candil; los cruces de caminos de Roma; cristianos: la señal de la cruz reiteradamente hecha sobre el cuerpo del niño como conjuro de contrarrestar el mal ( el diablo) o para expulsarlo o bien para pasárselo a si mismo el curandero, que si lo resiste y lo expulsa ,vence como mediador entre el enfermo y el aire a donde se disipa el mal. Ciertos santos sanadores, la Virgen María y el Señor, son elementos del catolicismo actual adscritos a la cura mágica del mal de ojo.

“Arrojar a sitios (difíciles) los elementos utilizados para las ceremonias de las curas tiene un sentido catártico o de purificación en el que se perciben ecos de ceremonias romanas, de la iustratio”.Yo añadiría célticas o griegas ¿tal vez prehistóricas argáricas? Observamos también elementos galénicos y modernos.

Sería interesante --pensando en las relaciones entre las funciones fisiológicas y los estados emocionales-- estudiar “las influencias del grupo, como refuerzo de las creencias por las que la víctima que está muriendo debido a una maldición puede recuperarse. (Cone (1979), p. l54). Pero en un lactante, como puede pensarse eso? Si, por la influencia del estado de ánimo de los familiares que con su preocupación o por su paz interior recobradas tras la ceremonia influyen en la salud del enfermo. Checa y Molina (1997) dan a entender que el mal de ojo de los niños pequeños podría ser una depresión infantil por una mala relación madre-hijo. Al rezarlo, cambiaría esta relación, con lo que la depresión del niño cura debido a un cambio de actitud de la madre y familiares hacia el niño que han visto como una tercera persona se preocupa por su salud y enfermedades restableciendo su equilibrio psicoorgánico. Yo, sin embargo opino a este respecto, desde el punto de vista médico que el mal de ojo no es enfermedad científica homologada, sino que engloba otros procesos distintos a la depresión infantil o al cólico intestinal del lactante, como serían procesos víricos, gastroenteritis etc. que en verdad se resuelven solos ( son autolimitados).Y otros más graves no diagnosticados por la medicina oficial que en tiempos no muy remotos conducían a la muerte. Tal era el caso del mal de ojo “pasado” al que la curandera pronosticaba la muerte.”

La magia se encuentra desde que el hombre es hombre, ligada a la enfermedad tanto en su concepción como en los intentos de curación. El recurrir a estos procedimientos por parte de madres de nivel cultural alto, incluso universitario (Albox, 2005) sería un intento de superar la “angustia universal” o simplemente la angustia de salir esta madre de las “urgencias” de la Medicina oficial, apenada e insatisfecha. Persiste la angustia en las madres… no saben donde ir. Le indican lo del mal de ojo y acuden a la “especialista” o curandera. El niño es afectivamente mejor tratado por ésta, que por los pediatras convencionales que no dan una respuesta satisfactoria ni dan un diagnóstico claro e instantáneo. La curandera, seguro que ha empleado mucho más tiempo en estar con el enfermito que el pediatra ha dedicado en su consulta. El niño mejora con los rezos. El niño incluso “se salva” de una situación peligrosa y angustiante pronosticada en el diagnóstico fatal: “el mal de ojo no existe, pero el chiquillo se me muere...” (Líjar, 1978) El mal de ojo puede producir la muerte. Con absoluta normalidad y sinceridad se me informaba en 1980:”Un hermano mío murió del mal de ojo”murió de ello, sin otra explicación aparente. Se me relataban también las curaciones espectaculares de niños en trance de muerte. Una vez realizada la ceremonia, la magia empleada de forma instantánea, ha sido al menos útil para mitigar la ansiedad de la madre y de los familiares. El mal de ojo ha sido producido por algo, ya no desconocido: una “mala mirá”.La enfermedad ha sido sacada a la luz. Si el tratamiento falla, no habrá que atribuirlo al fallo de la misma magia, sino a que el ritual no se ha efectuado de manera correcta. Y es que en definitiva como puede leerse en Perdiguero (1986) “El individuo enfermo se siente aislado, dominado por una fuerza invisible, y en esa situación se puede dar la regresión a las prácticas mágicas y primitivas como intento de convocar todas las fuerzas posibles a fin de vencer la enfermedad”http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/la-medicina-popular-en-almer%c3%8da/3506418?productTrackingContext=content_view_recently_viewed